Venezuela desde Alemania: "El mundo no nos puede dejar solos"

Annabelle Hulliger

May 2021

Entrevista con el abogado David Valdez en su exilio europeo, haciendo un análisis profundo y humano sobre la situación sociopolítica de la tierra que dejó atrás

Estamos viviendo una dictadura; la peor que se haya vivido en Latinoamérica. Se ve reflejado en el éxodo masivo donde más de 6 millones de personas han salido. Y es triste que no se ve una solución a corto plazo. El mundo debería mirar hacia Venezuela. El mundo no nos puede dejar solos. Porque ahí está ocurriendo una gran cantidad de atrocidades, de ejecuciones extrajudiciales, de persecuciones, de torturas… Además de eso, se le suma la crisis humanitaria donde no hay medicinas, no hay alimentos, ahora mismo no hay ni gasolina. Los servicios tan básicos como el agua, la electricidad están reservados para los que tiene los contactos, por así decirlo. Porque a veces ni siquiera el dinero alcanza. Hay que ser parte de la dictadura o tener algún vínculo con la dictadura para disfrutar cosas tan sencillas como el agua, la luz, el gas. Entonces, pienso que el mundo debe mirar hacia Venezuela. No nos pueden dejar solos.

JR: ¿Le ha afectado, o a gente que usted conoce? ¿Víctimas de torturas, asesinatos? ¿Usted lo ha vivido de primera mano, en alguna forma? ¿O incluso en primera persona?

Un día mi hermana me llamó. Me dijo: “David, el material para la diálisis -donde ella se dializaba, 4 veces al día- el gobierno decidió no pagarlo más. Así que, ¿qué hacemos?” Salimos corriendo a Colombia. Lamentablemente, la medicina de Colombia es un poco difícil y en Colombia murió.
Y en cuanto a las torturas, las ejecuciones extrajudiciales y todo este tipo de violaciones de DDHH ya ha sido reportada por la Alta Comisionada de DDHH, Michelle Bachelet en su informe. Ella dejó cuenta de lo que está pasando en Venezuela. Pero, aun así, no hay una intervención, digamos, contundente. No hay una intervención contundente que ponga freno a este tipo de flagelos que están aconteciendo en Venezuela.

JR: ¿Qué opina usted de la intervención de EEUU, del auto-declarado presidente interino de Venezuela, Juan Guaidó?

Lo que pasa es que con la intervención hay un temor de que va a morir mucha gente, porque va a ser un conflicto armado. Pero es que ya está muriendo mucha gente. Y va a seguir muriendo más si no hay una intervención que saque a este gobierno. Nosotros lo hemos intentado: hemos marchado, hemos hecho cacerolazos, hemos parado al país, nos hemos entrentado a las fuerzas armadas y policiales, pero hemos sido reprimidos. No hemos podido con ellos, pues ellos tienen las armas. Así que no nos quedó otra opción que salir del país. Estamos cansados, estamos desgastados, ya nosotros no podemos. Tiene que venir una fuerza extranjera que pueda combatirlos. Porque los civiles no podemos y los militares están del lado de la dictadura.

JR: ¿Cómo ve los intereses económicos, en cuanto a reservas petrolíferas? Muchos dicen puede ser el verdadero interés de EEUU que motive una posible intervención.

Los intereses son los que tienen Cuba, China, Rusia y ahora hasta Irán, que son los que tienen el control de la industria petrolera en Venezuela, el arco minero, la industria del oro. Ya esos recursos están empeñados a otras potencias del mundo. Entonces, que venga EEUUy diga que nos quiere ayudar y alguien suponga que es sólo por intereses, pues bueno… ¿Qué más intereses que los que ya tienen estas otras naciones y no aportan ningún beneficio a Venezuela, sino ya vemos que somos tristemente el país más pobre de América. ¿Intereses de EEUU? Intereses de Rusia, de China, de Irán. Ellos sí tienen intereses y no hacen nada por Venezuela.

JR: Resulta muy triste y difícil de creer que sea ahora mismo el país más pobre de América, cuando podía ser el mas rico del mundo. Tiene mayores reservas petrolíferas que Arabia Saudí. ¿Qué opinión le merece esto?

Sí, incluso que Haití. Lo creo y he leído artículos al respecto. Conviví con un compañero haitiano en Brasil y me estaba contando cómo es la situación en Haití o en Cuba. Está mejor que en Venezuela y es triste que esto pase. Han conspirado muchos factores. Si bien es cierto que la dictadura no gerencia bien el país y es lo que nos ha traído a esta crisis, una oposición tampoco ayuda. Las “soluciones” de la oposición también han afectado al país, entonces, es como que conspira todo contra Venezuela.

JR: ¿En qué sentido ha afectado la oposición al desarrollo del país?

Tenemos que ser honestos: La oposición ha apoyado medidas económicas o sanciones económicas que han afectado al desarrollo de la economía. Tampoco hacen bien al país y han agudizado más la crisis.

JR: Eso quería comentar, al respecto de las sanciones. Por ejemplo, en el caso de Cuba, no se sabe hasta qué punto es ese sistema político o son las sanciones y el bloqueo económico externo lo que ha causado tanta pobreza…

Sí, porque las sanciones ellos se las aplican al gobierno, pero las sufre el ciudadanos de a pie. Yo no es que apoye del todo las sanciones. Yo apoyo una operación quirúrgica real. No simplemente poner un pañito de agua tibia. Eso es lo que hacen las sanciones.

JR: Usted lo que le diría a EEUU es que si realmente quiere ayudar a Venezuela, primero levantar las sanciones y segundo proponer un plan B que realmente funcione.

Yo creo que deben entrar como hicieron en Panamá. Entraron e hicieron una extracción de los personajes clave, sacaron al gobierno y, fíjate, Panamá ahora es uno de los países más desarrollados de América. Creo que deberían empezar por ahí y no por las sanciones.

JR: Mucho más eficiente. Al respecto del apoyo de Rusia, mencionado anteriormente y que se ve en los medios, ¿qué opinión le merece la gestión de Vladimir Putin?

Es una falacia. Si Rusia y China quisieran apoyar, lo harían. Son potencias que tienen cómo hacerlo. Por ejemplo, el desabastecimiento en Venezuela. Rusia produce cualquier cantidad de toneladas de alimentos diarios. ¿Por qué no apoya con alimentos a Venezuela? No que los regale, porque los venezolanos no queremos que nos regalen nada, pero sí podrían instalar el aparato productivo ruso en Venezuela, por ejemplo. Yo estoy seguro de que cuando EEUU intervenga en Venezuela va a venir la Wallmarkt. Como llegó en Argentina. Se instaló y, no solamente generó empleo, sino que acabó con el desabastecimiento. Entonces, Rusia, china, si quisieran apoyar realmente, lo harían de una forma que beneficiara a la población, no solamente sus bolsillos. Con decir que ellos apoyan y simplemente desarrollan proyectos en los recursos mineros de Venezuela, es para llevarse precisamente esos recursos. Pero no hay una política que sea orientada al bien común, a lo cotidiano, al ciudadano de casa, al obrero, al trabajador de una panadería, en fin, a la gente común.

JR: Al mencionar el caso de Argentina, un compañero argentino me comentó que lo que salvó su país de no terminar como Colombia, por ejemplo, con guerrillas, o como Venezuela, fue el auge de la derecha. Aunque tuviera sus consecuencias trágicas también. ¿Qué opina usted al respecto? ¿En un sistema político, inclinar la balanza hacia la derecha funcionaría mejor?

Sí, yo creo mucho en el equilibrio. Los extremos se tocan. Tenemos casos como en Brasil, con Bolsonaro, de extrema derecha, o Macri en Argentina también. Fue extrema derecha y son gobiernos que fracasaron. Los extremos son nocivos. Sí, el socialismo, todas estas corrientes de izquierdas, en papel son muy bonitas, el problema es que no se cumplen. Si pudieran tomar un poco de esos ideales de izquierda pero hacerlo REAL, con las políticas de derecha creo que ese equilibrio puede beneficiar más a un país, y no ser netamente izquierdista o netamente de derecha.

JR: Podría aproximarse un poco más al caso de Noruega, con un potencial tan increíble de recursos (aun así no tanto como Venezuela), que funciona como una de las economías más potentes del mundo.

Sí, yo últimamente estaba pensando mucho en cómo los países de Europa han superado tantas crisis, tantas guerras, tantas situaciones difíciles y siempre salen adelante. Creo que en parte tiene que ver con eso. Por la política de centralización que se maneja en estos lados y democracias reales. No esos populismos y esos mesías que prometen salvar el país y ya vemos lo que han traído, una y otra vez.

JR: Hay mucha gente en ciertos círculos de la izquierda europea o española, por ejemplo, que cree ese ideal que se vende de Venezuela como paraíso idílico de izquierdas, donde funcionó durante un tiempo la utopía del socialismo. ¿Qué les diría a esas personas?

Funcionó durante el período de Chavez porque el barril de petróleo estaba a $100. Antes de Chávez el barril de petróleo costaba $6-$8. Llegó Chávez y estaba a $00. Venezuela movía muchos recursos económicos, por eso funcionó. Pero si Chávez lo hubiese tenido a $6, a $2 hubiera sido el mismo desastre. No es que en Venezuela funcionó el socialismo ni se mantuvo por ningún tiempo, no. Fue que hubo un buen auge petrolero, un buen momento económico que permitió a los gobiernos de Chávez tener una buena gestión. Pero es algo que lamentablemente no va a ser sostenible. Porque non podemos pretender el bienestar quitándole sus pertenencias, sus propiedades, sus recursos a quienes dignamente los ganaron. Si queremos tener el bienestar, debemos procurar ese equilibrio. Pero cada quien debe esforzarse. No es satanizar la riqueza y premiar la miseria. Fue lo que lamentablemente los gobiernos de Chávez y Maduro hicieron en Venezuela.

JR: Claro, la riqueza no es ni mala ni buena. Es simplemente un instrumento, una herramienta. Depende de quién y cómo la utilice.

Sí, así mismo. Y se construye, eso no cae del cielo. No me lo regala nadie. ¿Qué pasa cuando yo te quito a ti tu empresa y se la doy a un funcionario público para que la administre? El funcionario público no se esforzó por esa empresa, no le duele, por eso se va a venir abajo. En cambio, es tu empresa, tú la sudaste, a ti te duele, porque te costó sudor. Tú vas a procurar que la emplees se mantenga siempre en óptimo estado. Las expropiaciones hicieron mucho daño y eso fue el punto de quiebra entre ese gobierno medianamente bueno, sí, que pudo haber tenido Chávez y ya los últimos años de debacle. Cuando comienza a expropiar todo, ahí se ve que no es un modelo sostenible, que no es rentable, que no se puede mantener en el tiempo, simplemente expropiando y regalando.

JR: Me recuerda a una frase que me comentó alguien de Cuba: “Yo hago como que trabajo y el gobierno hace como que me paga.” Algo así sucedería en Venezuela con las expropiaciones…

¡Sí, básicamente! Yo entiendo que quizá, a veces, el empresario pueda abusar un poco de los trabajadores y que tal vez las leyes en materia laboral no protegen a los trabajadores del todo, pero tampoco la solución es castigar a alguien que se ha esforzado toda su vida por tener lo que dignamente se ha ganado y quitárselo.

JR: Dicen que antes de llegar Chávez al poder, en los años ’90 por ejemplo, Venezuela era un país muy próspero. Se veía en las telenovelas: el nivel de vida, los edificios… ¿Cree que su ascensión al poder minó el país desde el minuto cero?

Sí, la Venezuela de los ’80 brilló en el mundo. Y Chávez tuvo muy buen momento también, pero fue por eso, por el buen momento petrolero. Por mucho menos de lo que ha pasado hasta ahora fue que cayeron los gobiernos de derecha y se instalaron estas dictaduras de Hugo Chávez y Maduro. Por mucho menos de lo que ha pasado.

JR: A pesar de todo, hay mucha gente todavía dentro del país que apoya al gobierno de Maduro. Usted, ¿por qué cree que es?

Lamentablemente, ¡sí! (risas) Yo a veces no me lo creo, pero veo que sí, hay gente que los apoya. Son grupos minoritarios, pero sí los hay. Y, ¿por qué esa gente, así sean pocos, los apoyan?
1 - Yo creo que por su nivel de ignorancia, lamentablemente. Son esas personas de -no quiero sonar clasista-, de poca instrucción, de bajos niveles educativos y de los estratos más bajos de la sociedad. Mentes manipulables a las que han convencido de que ellos son los buenos y que la oposición son los malos. Y no sólo la oposición, sino que todos los que pensamos al contrario somos los malos. Esos individuos son los que son fácilmente manipulables y caen en esos fanatismos tan terribles. Primero eso.
2 - La gente que uno ve en las marchas son los empleados públicos, que los obligan a ir a las marchas sí o sí. Cuando Chávez llegó al poder dijo que lo iba a gobernar con un solo ministerio. En Venezuela ahora hay como 50 ministerios. Imagínate que hay uno que se llama “Ministerio para la Felicidad.”

JR: No, ¿de verdad? (risas)

Sí. Y toda esa gente son los que hacen bulto en las marchas.

JR: Y luego lo que comentabas, es muy fácil apelar al componente emocional en la gente. Proceso de demagogia también. Por lo que dichas masas apoyan.

Totalmente. Yo viví en Guyana y me enteré de que…

JR: ¡Has vivido en todas partes! (risas)

Unas cuantas (risas) … me enteré del suicidio masivo, ¡qué cosa tan terrible! El más grande que haya ocurrido en la historia. Se suicidaron casi 1000 personas, 900 y…

JR: ¿En Venezuela?

En Guyana, al lado de Venezuela, en el territorio de Esequibo, que por cierto es parte de Venezuela. Eso es un tema aparte. Lo cierto es que se suicidaron unas 1000 personas y eran norteamericanos que estaban allá. Eran parte de una secta cristiano-evangélica comunista que, por muchas razones, se fueron a vivir allá a Guyana…

JR: Recuerda ligeramente a un tal Charles Manson…

Algo así, ¡algo así! (risas) Tenían un líder fanático que los llevó. Yo me preguntaba cómo es esto posible. Indagué, conocí un poco sobre ese caso y me enteré de que era algo similar. Eran las personas de más bajo estrato social -aunque suene clasista, pero es la verdad-, que fueron las que se dejaron convencer para llevarlas a vivir allá y posteriormente se suicidaron con esos fanáticos.

JR: Una analogía muy interesante. Es fácil también observar y analizar cómo los individuos que quizá no han tenido acceso a niveles más elevados de educación no han tenido tampoco acceso a construir un pensamiento crítico.

Exactamente, porque la educación te libera. Cuando tú comienzas a leer, comienzas a instruirte, comienzas a analizar, a internalizar, a reflexionar, inevitablemente vas a caer en eso que has dicho: el pensamiento crítico. Vas a empezar a cuestionar las cosas, vas a nutrirte. Tu alma, tu mente, tu espíritu, definitivamente van a crecer y no va a venir cualquiera a depositar en tu mente su basura como si fuese un canasto. Esta gente ha captado precisamente a esas personas y por eso es que les conviene multiplicar la pobreza. Porque son mentes maleables que se van a sumar fácilmente a su causa.

JR: Hablando de educación, ¿cómo es el sistema educativo en Venezuela? ¿Es como en Cuba, donde el ciudadano estándar se titula en medicina?

Sí, en Venezuela la educación es gratuita y es un sistema muy parecido a la mayoría de los sistemas educativos de Latinoamérica. Yo apoyo más la educación abierta, la educación andragógica y todo eso. Eso sí, bien llevada. La calidad es lo que lamentablemente se ha venido al suelo. Porque los docentes son mal asalariados, muchos han tenido que salir del país y ha llegado de profesor el primero que ha dicho que se sabe tres palabras. Si tienes un profesor que no está lo suficientemente preparado, te puedes imaginar cómo será el estudiante.

JR: Después de que se liberó de todo eso y vino a Europa, ¿cómo es la vida aquí? ¿Usted vino con estatus de refugiado político?

Sí, solicitante, esperando respuesta, que con el favor de Dios me aprueben. El cambio es enorme, pero no sólo con Venezuela, con Latinoamérica. Aquí te encuentras, lo primero, la conciencia ciudadana. La gente se lo piensa un poco antes de tirar una basura al suelo. La gente respeta un poco más las señales de tránsito, la convivencia y los derechos de las demás personas. Se percibe, se siente. Tanto en la calle, como en casa, como en los condominios. Ésa es la principal diferencia.
También la planificación de la ciudad. En Latinoamérica casi todo está improvisado y, como va saliendo, así se va dando. La ciudad se va construyendo prácticamente sola.

JR: ¡La ciudad tiene vida! (risas)

Sí, ¡mucha vida! Las aceras caminan, las calles se mueven… (carcajadas) Te encuentras calles ciegas… muchas cosas diferentes. Aquí se nota que todo ha sido planificado. Ésas son las principales diferencias que he notado entre Latinoamérica y Europa.

JR: Para usted es un cambio positivo…

¡Total! Yo me siento súper contento aquí.

JR: Se siente bienvenido en Alemania, con una vida relativamente sencilla, dentro de sus complicaciones?

Siento que pertenezco aquí. Siento que siempre debí estar aquí. No digo sólo en Alemania, en Europa. Con personas que tienen, digamos, ese nivel de conciencia, no solamente a nivel de los ciudadanos. Yo también pienso un poco desde el punto de vista esotérico, por decirlo así, espiritual. Encuentro una vibración un poquito más elevada.

JR: Entiendo perfectamente lo que quiere decir. ¿Ha vivido en más sitios en Europa o solamente en Alemania?

España me encantó. Madrid, me volvió loco esa ciudad. Lisboa también. Volé desde Brasil hasta Portugal. De allí seguí por carretera. Atravesé Lisboa, España y Francia. También estuve en París y me fascinó. La cultura, mucho arte, muchas cosas bonitas. También ves pequeños detalles que a veces te recuerdan a Latinoamérica, pero son mínimos, 0.5%. Muy poco.

JR: Con esto también se realiza un viaje, una aventura, a través de este periplo.

Los venezolanos hacemos una muy buena convivencia allí. Naturalmente nos convertimos en familia todos los compatriotas que estamos allí dentro. Mucha solidaridad entre hermanos.